Revista PRIMATE #01 [ONLINE GRATIS]

 

 

¡Qué tal primates y piratas de los 7 mares de cerveza! 🐵💀🍺

REVISTA PRIMATE #01 Ya está GRATIS ONLINE como el pan caliente de cada mañana. He aquí una publicación libertaria, discordiana y autogestionada con colaboradores de Guatemala, Perú, Francia, México, Colombia, Japón, Chile, Argentina y España.

¡Son casi 130 páginas de pura acción y con tapa a full color! En esta ocasión podrán encontrar poemas y experimentos literarios sensuales, antropología del futuro, seguridad informática, diseño de modas, discordianismo, luciferianismo, esoterismo, critica al activismo, filosofía anti-académica, política contraindicada, juegos de rol, música de protesta, recomendaciones de cine e historietas, y muchísimas más locuras de amor.

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Los poetas ocultos de Perú y Bolivia – Radio Primate Ep.01

¡Qué tal primates y piratas de los 7 mares de cerveza! 🐵💀🍺

Este es el primerísimo programa de Radio Primate. Están presenciando las ondas de un nuevo Godzilla de la guerrilla de la información. Un programa de colección, para grabar, cortar y pegar, y enseñar a los bebés bonobo. Como siempre contamos con la presencia de sus capitanes José Natsuhara y Trilce Chavez, debatiendo y expondiendo en torno al arte, la literatura y sus recutecus.

La ruta de navegación de hoy está en su punto. En nuestro noticiero noticioso de noticias nos jajajearemos de las últimas novedades del arte. El pastelazo a Avelina Lésper por hablar mal de los graffitis, una Bienal de arte en Guatemala, y el nuevo e hilarante disco de Yoko Ono. Entraremos en calor leyendo poemas y otros fragmentos presentando escritores desconocidos tanto de Bolivia como de Perú (entre ellos Hilda Mundy, Guillermo Chirinos Cúneo, Alcira Cardona Torrico, Tomás Ruiz, Laura Villanueva, Enrique Peña Barrenechea, William Bluske Castellanos, María Emilia Cornejo, Juan Siles Guevara, Alberto Hidalgo). Y debatiremos sobre los factores que influyen en que escritores de gran talla, con obra publicada, no consigan la fama merecida.

Así que ya saben, únanse a la tripulación Primate y disfruten del programa de hoy.

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Buitres digitales sobre las tumbas de Marco Aurelio Denegri y Enrique Verástegui

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Escrito por: José Natsuhara.

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 Fibrosis pulmonar: condición en donde el tejido profundo de sus pulmones se va cicatrizando. Esto hace que el tejido se vuelva grueso y duro, lo que dificulta recuperar el aliento y que la sangre no reciba suficiente oxígeno.

A las afueras del hospital Edgardo Rebagliati Martins, los buitres de lentes rimbombantes y chalinas adefesieras van oliendo la muerte. Aletean desesperados cogiéndose el pene erecto y las chuchas calientes esperando el momento del clímax en el que el agonizante polígrafo autodidacto Marco Aurelio Denegri (MAD), luego de décadas de lucha quijotesca en la televisión y el medio escrito,  deje de joder Perulandia y se convierta en el alimento de las bestias, de esas élites y de sus respectivos ayayeros de toda la vida.

27/07/2018 y el festín salvaje sobre un héroe de la humanidad toca la campanita. Y de pronto todos se metamorfosean en bestfriends, íntimos del erudito, y resulta que hordas de jóvenes universitarios sintonizaban religiosamente “La función de la palabra” contradiciendo toda la ciencia de la estadística y del rating. La prensa y los canales televisivos se golpean el pecho y su nombre figura por vez primera entre las notas pagadas por políticos corruptos para echar mierda con ventilador a otros políticos corruptos, y el nuevo beso con lengua de tal culona con no sé qué huevón. Trending Topic, aleluya.

Lo cierto es que al fiambre lo detestaba la misma pandilla que por esas fechas no dudó en enaltecerlo. No era un invitado recurrente del set de los canales televisivos, por no decir que no era invitado, a secas. Ya Ricardo Belmont lo mencionó recientemente: “(…) yo quiero que Marco Aurelio descanse en paz. Que no vengan todos estos homenajes falsos en esta sociedad hipócrita, porque Marco Aurelio nunca fue entrevistado en ningún medio, en ningún canal de televisión para que él explicara y contara lo que él sentía, lo que él pensaba de la política, de la prensa, del mal uso del idioma, de la poca calidad de los periodistas, del comportamiento de los medios en torno a la cultura. Entonces ahora que muere, que ya no puede hablar ni puede expresarse, quienes los valorábamos en vida y quienes fuimos amigos de él no vamos a estar en este show porque creemos que es delirante esa posición, la misma que Marco Aurelio Denegri odiaba. No quería homenajes, él nunca quiso homenajes. Era un hombre modesto, sencillo, como todos los hombres que están por encima del nivel intelectual de todos nosotros.”

Con respecto a los malos tratos, algunos podrán replicar que Belmont solo es un pillo buscando un poquito de atención, exagerando, inventando, desvirtuando la realidad. Pero para los escépticos están los datos fácticos. Primero, que su no participación en los medios de desinformación puede corroborarse tranquilamente revisando la programación palomitera peruana durante las últimas décadas. Segundo, un canal de la flamante marca Perú en el que trabajaba conduciendo su programa cultural le pagaba la lamentable suma de 600 lucas mensuales, lo que es menos del salario mínimo. Vamos, que con eso le alcanzaría para el emoliente y medio terno. Y tercero, habría que mencionar que él mismo recordando su participación en un esperpento conducido por la cantinflesca Gisela Valcárcel, dijo una vez: “Me lastima estar sentado frente a una persona que gana US$ 30 mil por su talento, cuando yo gano solo S/. 600 por el mío”.

Afrontémoslo. Marco Aurelio Denegri, ya bien viejito y manteniendo toda su agudeza mental, falleció de una fibrosis pulmonar irónicamente a unos pasos de la Feria Internacional del Libro (sede Lima). Feria donde los buitres digitales, los ciudad anos por excelencia, me imagino que ningunearon el remate 3×90 de sus textos y prefirieron comprar algo más cool, la nueva edición de “Los detectives salvajes” o cualquier otro libro de chismes.

No nos engañemos, MAD nunca fue el centro de los titulares, de este ataque repentino de amor por la cultura. MAD fue la excusa, el medio, la carnada. El verdadero centro de atención lo buscaron estos parásitos, contrabandeando de pasadita un lavado de imagen y un postureo de intelectualidad avinagrada. Una de las mentes más prodigiosas de esta nación fue reducida en cuestión de segundos a un vídeo gracioso de gatitos, compartido viralmente por pelotudos incontinentes de fama tratando de venderse como personas simpáticas e interesantes. Los cinco minutos de fama que pronosticaba ya Andy Warhol y que ahora se ejecutan cotidianamente sobre el trabajo de terceros, eh la maravilla posmoderna, eh la marca personal.

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27/07/2018. Es el mismo día del mismo mes y del mismo año, pero es otro el hospital. El poeta Enrique Verástegui parte en una suerte de deceso sincronizado. En Cusco, meses antes, recuerdo que uno de mis editores me comentó que el escritor aparentemente tenía todo planeado, que cada fecha tenía un profundo significado para él. Incluida quizá la fecha de su muerte.

Le sucedió lo mismo que a Denegri, los mismos buitres digitales surcando el cielo panza de burro limeño. El mismo festín, las mismas risitas y lágrimas impostadas. La misma fucking neurosis social. El tráfico neuronal en el que hasta las mejores ideas quedan atrapadas entre energúmenos y cláxons.

La verdad de la milanesa es que Enrique fue el vivo reflejo de una sociedad que se empecina en destruir todo lo talentoso y bello. Como declara Valdelomar, también citado por Denegri en “Obscenidad y pornografía”: “Escribo y escribo bien. Pero, ¿cree usted que el talento basta para que un hombre triunfe? ¡Qué ocurrencia! El talento es factor negativo en el Perú”.

Hoy todo escritorzuelo resalta que fue una personalidad grata para el mundo de la poesía, que hizo un gran trabajo al fundar el grupo Hora Zero. Que es ante todo el maestro de las últimas generaciones. Y esto no es más que una mezcla de ignorancia e hipocresía. Con respecto a Hora Zero habría que invocar las palabras del mismo Verástegui:

“- ‘PRIMO’ MUJICA: ¿Qué opinión del grupo Hora Zero del que usted fue partícipe?
– VERÁSTEGUI: Pues yo me siento muy mal, porque yo me he entregado a Hora Zero. Y no solamente me he entregado, les he enseñado a hacer poesía. He luchado toda mi vida por Hora Zero. Y esta gente de Hora Zero, Tulio Mora y Pimentel, lo único que han hecho es sin que yo les diga nada atacarme en los semanarios limeños, atacarme en la Internet. Yo no digo nada porque bueno qué voy a hacer, seguir escribiendo, seguir teniendo mis amigos, seguir besándome con las chicas.”

Pero cuando se hace patente este comentario también surgen las acusaciones de senilidad, de locura, de resentimiento irracional que caen sobre el difunto. Que si dice tal o cual en contra de tal o cual, es porque le falta un tornillo al pobre. Lo que viene acompañado de una campaña de desprestigio de sus últimos textos (que más allá de ser de buena o mala calidad) no simbolizan ni toda su obra ni mucho menos son excusa para la burla sobredimensionada propia de los animales carroñeros.

Al buen escritor en Perú le hacen la vida imposible. Hay jóvenes que no se cansan de repetirlo y sin embargo juegan el mismo papel que los viejos clubs de letras. No faltaron los groupies millennials pidiéndole selfies, ofreciéndole homenajes en festivales y demás supermercados de poesía. Y probablemente, juzgando por la calidad de gente que uno ve en el mundillo, esté sucediendo lo mismo que en 1998 el propio Verástegui aseguró que le sucedía:

“- RODOLFO YBARRA: Y de los poetas de Kloaca, qué opinas tú de Roger Santibáñez, Dalmacia Ruiz Rosas, Mariela Dreyfus…
– VERÁSTEGUI: Me gustaría opinar de ellos, pero no puedo porque nadie de ellos se me acerca ni yo me acerco; entonces sería mentir respecto suyo, si son subterráneos, si son punks… Desde los poetas de mi generación hasta los más jóvenes no puede haber conversación porque no me entregan sus libros.
– RY: Entonces, no los has leído.
– V: No los he leído porque no puedo, no me dan sus libros.
– RY: No te han alcanzado sus libros…
– V: No me los han alcanzado, ni me los han recomendado, quiero conocerlos, me duele mucho, no puedo opinar porque no me dan sus libros.”

Ay la fauna poética, recuerdo que a inicios del 2018, en medio de una de sus conferencias, un grupo de feministas ¿poetas? gritaba a viva voz que lo expulsaran del recinto simplemente porque mencionó algo sobre el piropo y el uso del lenguaje poético. Nada realmente machista, salvo si se lo sacaba de contexto. Supongo que no habrán leído ni mierda de Verástegui, o supongo que siempre es buena idea fabricar los dimes y diretes. He allí el futuro de las letras. No en el oficio. Finalmente los editores buscan más el chisme (si posan de rebeldes mejor) que el talento. Ya Enrique lo mencionaba: “Creo que hay en la industria falsos capitalistas, porque no producen para ganar, producen para el hígado. Me siento herido cuando alguien promete editar un libro y no lo hace”, y agregaba como explicación a lo último “la literatura también es una relación de contactos y amigos”.

Y sin muchos de esos contactos y amigos y pese a los enemigos a diestra y siniestra, el ángel zambo no dejó de escribir ni un solo momento. Aislado de muchos y hermano de pocos (quizá ese haya sido su truco): “Por no vivir la bohemia en la cual estaban inmersos mis amigos peruanos de mi generación, yo me dediqué a escribir. Y eso explica un poco que me he tomado en serio la vida, por lo menos la escritura y por eso es que he producido tanto. Como una especie de conquistarme un lugar, ese lugar que ofrece Cristo en la eternidad.”

Intentaron enfermizamente quitarle todo. El terremoto de Pisco que le destruyó su casa. El Estado que se negó a reconstruirla. Su propia generación y las venideras que lo usaron de hashtag humano. Los nuevos activistas que quieren ser poetas por su activismo y no por el nivel de su escritura. La prensa que lo trató de mono de circo. El diario La República que se dice lo hizo trabajar a cambio de latas de atún. La industria cultural de la que siempre estuvo decepcionado y hasta asqueado. Y probablemente también tú, ciudad ano.

Enrique Verástegui, en contra de toda la mezquindad peruana nunca dejó de producir belleza. Hay que tener huevos. Solo un gran maestro es capaz de tal hazaña. Ya lo había augurado hace tiempo, que su música iba a ser interpretada por los ángeles en el cielo. Descansa rico y en paz, poeta.

POETA JOSE NATSUHARA VIVE ENAMORADO DE LA CULTURA DE SU BISABUELO JAPONES [ENTREVISTA POR PERU SHIMPO / 22.02.2016]

Por: Ciria Chauca Falconí

José Natsuhara fue uno de los protagonistas de «Poesía y Revuelta», ponencia que se realizó ayer en el restaurante cultural El Jardín de Jazmín.

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¿Quién es José Natsuhara?

José Natsuhara es un nombre y como todo nombre es un juego. Ha sido una decisión inevitable rescatar el apellido de mis antepasados japoneses en este nombre real falso como le digo de cariño, o segundo seudónimo de esta personalidad (Ya que mi seudónimo más usado es «Bastxrdo», refiriéndome a una bastardía no de sangre, sino social en términos más generales. Pues no me siento cómodo en medio de mis contemporáneos, a los que yo denomino: «generación del abortado»). Se podría decir, que prefiero el anonimato en mis actividades, por una cuestión de combate del ego, y por motivos prácticos de lucha social, agregando a todo ello el placer de no contentarme con solo vivir una vida, sino todas las que deseo vivir y morir.

Siendo así, José Natsuhara es simplemente un muchacho que de momento se dedica a la poesía, y a hacer todo lo posible por seguir un ideal anarquista. Es decir, entendiendo al anarquismo y a la poesía, como medios y fines vinculados con la construcción de un mundo nuevo, de autonomía de las comunidades humanas, solidaridad, y autogestión. Matizando claro, con un interés romántico pero no ciego hacia una tradición japonesa que despierta en él no sé qué fuerzas de loco calato.

¿Te defines artista, poeta o filósofo?

Como anarquista, lo demás viene por adición. No considero que el arte quede fuera de mis ideales políticos, y mucho menos que mi especulación filosófica quede fuera de una posición ética y social. Pienso, que si nunca recibimos al menos un centenar de amenazas de muerte por nuestro trabajo, es porque no valemos un solo céntimo en lo que nos desempeñamos. El poeta o filósofo que no busque o ejerza en su obra la libertad suya y de los demás no es un poeta o un filósofo, es una piedra.

¿Qué es la poesía?

Es un arma de ataque y defensa contra el poder, no debería ser usada con tanta ligereza. Actualmente las personas ven la poesía como un entretenimiento, y al poeta como un mono de feria al que se le lanzan plátanos para que baile mejor. La poesía es el arte de la palabra, y el arte de la palabra es magia de la buena. Y la magia, puede alterar la realidad, desgraciar enemigos, hacerte abortar de un solo pisotón, hacer llover agua o balas o panes o hacer llover lluvia sobre lluvia sobre lluvia, y más balas. Me parece que la poesía es la actividad más peligrosa y al mismo tiempo tierna de la humanidad, y a la que se le ha perdido el respeto por tanta sociedad del espectáculo que la rodea, por tanto poeta que cree que la poesía solo es publicar un poemario escrito con flojera, o tener amigos en facebook, felicitar para que te feliciten, o ganar premios amarrados.

La poesía es arte. El arte es un cimarrón de fuego. La poesía sobrevivirá a los «poetas».

¿Por qué haces poesía?

Porque quiero demostrar que la poesía no es un juego inocente. ¡Y la inocencia nunca es un juego! Y como dicen los situacionistas: jugar no excluye en absoluto la posibilidad de hacerlo con una seriedad extrema. Soy un poco perverso. Me excita la idea de humillar a los «poetas» que viven de la farándula, sobre todo los que ven a los demás por los hombros y creen que por escribir un verso (malísimo además), pueden burlarse de un ferretero o de un microbusero. Quiero dedicar años y años en producir algo, que sea tan medianamente bueno, que estos albatroz abandonen de una vez sus ganas de escribir tanta banalidad y de matar tantos arbolitos para imprimir sus libros.

Como objetivo ¿te proyectas a determinado público?

Me proyecto a las personas que amo y que quiero amar. No hay más. No me interesa si es un niño adicto a los cuadernos de colorear, o un anciano en el asilo resolviendo su crucigrama, una muchacha más bella que lo que escribiré, o un chico alien ninja de Alpha Centauri. Lo que yo pienso es que si eres realmente sincero, tu lenguaje se entenderá sin problemas, no va a detenerse, solo va a embestir y romper todos los muros, como un torito alegre.

¿Hacia dónde esperas llegar?

Quiero que me lean en privado, y leer mis poemas en privado. Si es en una cama doble plaza, en una reunión de amigos, o en una conspiración de artistas bien intencionados, ¡pues enhorabuena! No quiero fama, ni ganar un premio. Mucho menos quiero terminar enseñando en una universidad del Estado o privada, que por ahí no se mueve el libre pensamiento de la poesía. Me conformo con que de vez en vez una mujer linda me dé un beso en la calle y sin mediar palabras… y me regale una lata de cerveza.

¿Qué tiempo le dedicas a la poesía?

No tengo idea de cuánto tiempo invierto. Escribo cuando estoy muy arrecho con una situación, persona o reflexión bizarra. Luego, me dedico a escribir ensayos, dictar talleres, feriar en las calles, coquetear, y estudiar cualquier contenido que me perturbe la mente.

¿Has publicado?

He publicado fanzines y revistas bajo distintos seudónimos. Voy a publicar un poemario propio este año. Deseo que sea una obra que contribuya y genere pánico.  De momento pienso autoeditarme, pues soy desconfiado del mundo de las editoriales, que en su mayoría me parecen nidos de aprovechados amantes de los derechos de autor y de todos esos tópicos nazis.

¿Viajas frecuentemente?

Ya llevo casi dos años viajando. Parece mentira, pero en un mes de viaje aprendes más que en un año universitario. Valdelomar dijo con acierto que un amanecer enseñaba más de estética que una carrera de filosofía. Ahora ya no acepto invitaciones del Ministerio de Cultura u otra entidad corrupta, prefiero apoyar eventos y grupos que realicen arte de manera autogestionada, barrial, autónoma y traviesa.

¿Has leído la poesía de José Watanabe?

Yo a Watanabe lo respeto porque escribió: «Qué rico es ir de los pensamientos puros a un película pornográfica». Suficiente.

¿Eres descendiente de inmigrantes japoneses?

Sí. De la rama paterna hay algo de Natsuhara en mi sangre. Legalmente es Natujara, pero es una peruanización del original apellido. Mi bisabuelo, intuyo, llegó desde Okinawa a la tierra de Ica, donde vivía cerca de una hacienda con mi abuelita.

Mi abuela me ha hablado al respecto, y yo la escucho atentamente. Es una historia que me guardo para algún trabajo poético. Lo veo como un asunto privado.

¿Conoces la tierra de tus antepasados?

Desconozco, como dicen los guachimanes. Aunque, para ser sincero, mi sueño más grande, además de lograr lanzar una universidad libre en Perú; es viajar a Japón y quedarme a vivir, quizá especializarme en literatura clásica japonesa.

¿Practicas alguna tradición japonesa?

Vivo templado de la cultura nipona, pero si entendemos prácticas tradicionales por prácticas tradicionales no participo de ninguna. Más si jugamos con el término «tradición», me agrada la tradición libertaria de Japón. La relacionada al grupo Giroshin Sha, La Federación Anarquista Japonesa, los sucesos de los disturbios del arroz; y, por qué no, la relacionada a tantos poetas, monjes y samuráis sin amo, cuyo arte se reconocía dentro de un camino libre y por lo tanto independiente de los poderes fácticos. En un tiempo intenté cuidar bonsáis, siempre les hablaba y les hablaba de mi vida; supongo que por eso se murieron.

¿Te sientes nikkei?

Me siento de todas partes, la verdad.

¿Qué es ser nikkei?

Es tener sangre japonesa, ser un descendiente de japoneses y compartir un modo de vida determinado. Es algo muy subjetivo, pero justamente por eso es interesante.

¿Vas al Centro Cultural Peruano Japonés?

Recuerdo haber asistido una vez al Natsumatsuri. A un concierto de música tradicional. Luego de eso, mi paso por allí ha sido bastante estéril. Me hubiera gustado aprovechar el Centro Cultural para estudiar japonés por mi cuenta, con los libros y diccionarios de la biblioteca.

Educada y Prostituida Luciferina Caníbal – La imagen como simulacro

Por: Verónica Torocahua (Arequipa)
Texto empleado como presentación para exposición de arte personal.

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Afiche oficial de la exposición

En una sociedad urbana y colonizada por la imagen, con significados plásticos y sintácticos que se crean a partir de la naturaleza icónica de la naturaleza misma de las cosas, el objetivo de la teoría de la imagen es el estudio de la selección de la realidad, de los elementos fácticos y de la sintaxis. Siguiendo esta línea, Justo Villafañe clasifica las imágenes en tres: naturales, mentales y creadas. La imagen como representación conceptualizada va más allá de la comunicación visual, implica también al pensamiento, la memoria y la conducta; sabemos que estamos frente a una imagen, si tenemos la presencia de una selección de la realidad sin alterar su naturaleza, donde la percepción se encarga de las técnicas para la selección de la realidad, y la representación será la explicitación particular de la realidad; entiéndase que toda imagen viene de un referente de la realidad, es decir que está constituida por modelos de realidad.

En el proceso de modelización icónica de la realidad todo inicia en la percepción, de donde se extrae un esquema icónico en relación a la estructura de la realidad objetiva; es decir esta relación con lo real el observador conceptualiza la imagen. Yo me pregunto: ¿todos aspiramos a la contemplación? Independientemente de las formas y modos que tengamos de apreciar las cosas, ya sea desde lo real o desde la imagen, al ser nosotros quienes trabajamos y damos forma a la naturaleza. De esta forma, el productor/creador (artista) de imágenes fungirá como esa Alma/razón de acción y contemplación que modelará gráfica, plástica o visualmente su realidad en relación a referentes directos de la naturaleza, para materializar una imagen “natural”, es decir, es aquella imagen que se abstrae del entorno, es la percepción ordinaria; o bien, se puede construir una imagen mental como un modelo de realidad altamente abstracto al intentar aprehender un objeto ausente o inexistente.

Ahora, se habla de una estética planetaria hegemónica producto de la realidad virtual y de las sociedades posindustriales desde un aspecto de colonización, pues se vive dominado por la voluntad de perfeccionamiento y de una mimesis que culmina en hiperrealismo, y así se nos presenta una imagen como simulacro/escena. ¿Pero hasta dónde la pulsión icónica nos es impuesta? En caso de ser así, las proyecciones imaginarias del hombre carecen de percepción personal, dejando a la percepción visual como procesador sociopolítico. ¿Qué papel juega entonces el percepto? ¿El de una vivencia subjetiva o el de una vivencia manipulada, donde se activa el significado al investir el sujeto un estímulo visual o al ser investido el sujeto por un estímulo visual?

En este sentido, la imagen que propongo es una cámara propia donde me describo a través de un diario de retratos, un lugar privado e íntimo, hecho para que uno se represente y se invente <<imagen interior>>, de mi interior, mantener la idea de desdibujar las fronteras, más particularmente entre lo real y lo irreal así como la de una visión subjetiva del mundo objetual reconstruido y reformado, estilizar y preconizar un retorno al objeto y a la realidad cotidiana hasta una nueva identidad. Representar la realidad («iconocidad»), en particular la figura humana, pero con las técnicas del informalismo el sustrato ideológico y el simbolismo de experiencias de la vida real, formas orgánicas surrealistas y figuras monstruosas, deformes, angustiadas y hasta atormentadas, generalmente aisladas. Así engendro el espacio plástico (este espacio puede ser interpretado como una prolongación de la figura o como un espacio vital en el que la figura confirma su existencia) en esta serie predominan los sketchs en acuarela previos estudios de trazo espontaneo y cromatismo intenso e incluso violento utilizando las características propias de la nueva figuración. Se aprecian tendencias expresionistas, en la que se adoptan formas orgánicas deformadas. Mezclando sendos conceptos, podemos llegar a una definición de nuevas imagenes e identidades disidentes.

¡Hazte pirata y salta por la borda!: Unas peligrosas palabras a favor de la cultura libre y en contra del monopolio de la información

«Los piratas pertenecen a una vieja cofradía: la de los Locos Separados del Resto, la de los Hombres que Causan Problemas en Todas Partes. Son los personajes incómodos, los insatisfechos, los indomables, los que buscan ampliar el horizonte de su existencia más allá del control. Llevan vidas irregulares, excesivas, llenas de libertad. Ya sea porque el azar los ha maltratado o porque el espacio que les ha conferido la sociedad les parece demasiado estrecho, un día deciden abandonarlo todo, emprender la deriva por bosques y ciudades, hacerse al mar. Son hombres y mujeres de alma nómada (a veces desalmados) que no siguen más rumbo que el de su propia estrella. Son los goliardos, los poetas vagabundos, los pícaros, los alborotadores, las prostitutas, los malditos, los bluesmen, los grafiteros, los hackers. Por donde quiera que pasan la sociedad se estremece»

“Breviario de Insumisión Pirata”, Vivian Abenshushan.

Las presentes reflexiones buscan ir más allá del fetichismo intelectual, pasivo y acomplejado, y ubicarse en el terreno de las palabras de guerra. Léa esto no en las miedosas y putrefactas academias, sino en las calles, en los subterráneos, en los mercados, en la Internet rebelde, en el bosque; y deje que el sonido de estos tambores acelere su joven corazón.

¡Al Abordaje! En nombre de nuestros deseos, deseos de leer un libro, de compartir un poema, de aprender sin ir al colegio, u de oir un poco de música, gratuitamente, sin que el FBI nos dispare en la cabeza, junto a un(a) amante, bajo el cielo estrellado de nuestra propia política del amor. En nombre de todo ello, por medio de este ensayo, les animamos a ser parte del asalto, saqueo e incendio absoluto de la Babilonia de la Información. El gran engranaje de corporaciones acaparadoras, leyes del derecho de autor, grupos policiacos fascistas, y en fin, todo este sistema dispuesto a criminalizarte por robar un poco de pan, o lo que es lo mismo, un poco de cultura, y de arte.

1. ESTUDIA A TU VÍCTIMA: La babilonia de la información 

Quien tenga ojos que vea, quien tenga oídos que escuche”, diría uno de los infames anarquistas más recordados de todo Jerusalem: Jesucristo, El santo de la blasfemia. El enemigo se menea en tus narices, y piensa “soy invisible en el día más soleado de los siglos. Soy el Sol. Y la mafia es intocable”. Habría que recordarle al enemigo que “La mafia èuna montagna di merda“, como dijo Peppino Impastato en Cinisi, denunciando la corruptela italiana del “Tano”. ¡Pero qué amarillista, qué alarmista, qué planfletario del odio! Dirán los más miedosos sobre estas palabras. Y, sin embargo, a Jesucristo nadie le dijo, “oye, lo que pasa es que eres un conspiranóico de mierda”. O tal vez sí, de hecho, lo crucificamos tan solo después de lanzarle frutas podridas, risotadas y piedras.

El enemigo continúa siendo el mismo ahora que en la época de Cristo, un monstruo que debe de ser entendido como una super-estructura, una esfera de Dyson fuera de control y en constante crecimiento. Una enredadera, un resistente parásito conformado por mil tentáculos, y mil discursos de poder enmascarados en mil juegos del lenguaje. Lo hemos bautizado aquí bajo el nombre de La Babilonia de la Información. Y podemos obervar, que esta Babilonia, al poseer el control de la información (entendiendo aquí “información” como, cultura, prensa, ideología, mensajes de miedo, política), es capaz de manipular la vida y las mentes de todos los seres humanos, inoculando sus contenidos, censurando, y asesinando a sangre fía a la libertad más conmovedora. Y es precisamente por esto, que nos hallamos ante la urgencia del sabotaje y de la revuelta más salvaje.

Si sometemos a La Babilonia de la Información a la mesa de disección, como toda presa que debe de ser estudiada, ésta es susceptible de dividirse en dos principales bloques: Los monopolios de la información, y lo que hemos denominado como: La Policía de la Mente. Ambas partes, íntimamente vinculadas en retroalimentación. Comportándose la segunda como los glóbulos defensivos, las armas de defensa y de ataque, de la primera.

Recuerden, jovencitxs pícarxs, como bien sugiere “El arte de la guerra”. quien está preparadx para todos los movimientos del enemigo, puede ser considerado un(a) dios(a). ¡Conozcamos entonces a la bestia!

a) Los Monopolios de la Información: Son el núcleo de la enfermedad que asola la cultura, el arte, y el buen vivir. Son un implante social, un montaje, un set donde la información se reorganiza y emerge como un simulacro, como el rostro plástico de una modelo anoréxica. Puede considerarse como Monopolio de la Información, a todo grupo legal-delincuencial que se dedique a favorecer la hegemonización de la información, esto es, la exclusivización y reducción a mero producto de consumo, de los datos y del arte, con todas sus manifestaciones cotidianas.

Son Monopolios de la Información:

– Un Estado / Un Municipio (autoritario, como todo gobierno), que le saca la mierda a palos y patadas a los “vándalos” que, sin su previo “permiso”, se atrevieron a muralizar o graffitear las paredes de sus propios barrios (reprogramando así, por un hermoso acto de brujería callejera, los flujos invisibles del territorio). Se puede hablar de fascismo, cuando el street art (de esencia anarquista insurreccional), se convierte en una actividad emblema de las curiosamente llamadas “políticas culturales”, en un negocio más del capitalismo agresivo, y por lo tanto, en un nuevo condimento de la ya de por sí, desagradable sociedad del espectáculo. Es un monopolio de la Información, un municipio que lanza programas culturales, y te impide negociar con tus talleres libres y autogestionados, que convoca Ferias del Libro pero que es capaz de decomisarte el material que vendes en tus propias ferias nómades, que elabora conciertos punks pero te mete a la APDAYC para que te cierren el que gozabas hasta hace unas horas en una casa abandonada hecha Okupa o en una maldita esquina; ¡que es tú esquina! (por si no te había quedado lo suficientemente claro).

– Una editorial del orto, que se vanagloria de editar los “Grandes Hits” de la contracultura – y desde ya podemos apreciar las características embusteras de esta falta de elegancia. Que solicitan los derechos absolutos sobre los títulos de las obras, y venden el material a precios solo accesibles a niñatos ricachones con alucinaciones malditistas o socialimbéciles. Y que atacan así, a gusto y paciencia, la lógica del Piratea y Difunde, y dinamitan, precisamente, la contracultura, caracterizada por la difusión clandestina entre los guerreros-ratas, ángeles de las alcantarillas, más concentrados en compartir que en usurear.

– Una institución académica, que se siente con derecho de plantarse como la grandísima chucha/falo del conocimiento, tratando de ignorantes a todos los que viven fuera de sus campos de concentración. Invisibilizando los proyectos de escuelas populares, la educación en casa, y el autodidactismo. La vanguardia de la intelectualidad genera un discurso de exclusión, en el que el conocimiento solo es portado por los jóvenes academicistas y los doctores con el culo tan estrecho como sus ideas. Son Monopolios de la información, y de los más peligrosos, junto a sus grandes bibliotecas, de acceso privilegiado, con las estanterías rígidas, aburridas e inacabables donde los textos se apolillan y dejan de viajar en bus, rotar de mano amiga a mano amiga, y de ser subrayados (sí, subrayados) como quien se hace lindos tatuajes en el cuerpo. Y junto a sus pres universitarias, en las que los pequeños, y pequeñas, van a ser vapuleados en el autoestima hasta que el nerviosismo y la insignificancia los conviertan en unos eternos “fracasados”, carne de cañón, inversores a tiempo infinito de un sueño inoculado con las jeringas de la dependencia.

– Un medio de comunicación masiva, que funciona como un cuerpo mercenario, que brinda sus servicios al mejor postor. Transmiten noticias y producen espectáculo por encargo – como un modista privado elaborando los mejores trajes para disimular la fealdad de la carne que se oculta tras las bambalinas de los grupos de poder y sus intereses mezquinos. Un periódico, o un canal, o una revista, o una radio; limitan la libertad de expresión mediante el sagrado filtro de la “línea editorial”, que no es más que la línea de distorsión que se le aplicará al contenido, al despido y contrato de personal, a pedido del interés de mafias exteriores o en nombre de la única entidad que puede regular la prensa: el dinero.

b) La Policía de la Mente: Es el órgano biliar de la Babilonia de la información. Es el detective comprado, el abogado del diablo, y el perro guardián armado hasta los dientes. Se encarga de validar legalmente las prácticas fascistas (asesinato, tortura, cárcel, decomiso, marginación, anulación social) en contra de todo ser pensante (es decir, disidente) que se oponga a los intereses de los monopolios de la información.

Agobia constantemente con sus leyes, de derechos de autor, de apropiación de espacios, de preservación y difusión cultural, de libre mercado, de impuestos, y con sus leyes para mantener a políticos, familias, y empresarios en el poder. Y agobia, con sus comandos de espionaje, su servicio de inteligencia, su policía, su cuerpo militar, y sus jueces; que se comportan como los demonios que asan a los ciudadanos que caen en su infierno, sea por piratear un libro de ingeniería robótica, por actuar en contra de un partido político, o por compartir en un USB una película de Godard con una persona medianamente despierta.

Las Leyes del Derecho de Autor: Empecemos con unos puntos simpáticos, para evitar las réplicas estúpidas y fluir con el análisis con la gracia debida:

– No siempre han existido las leyes de derecho de autor.
– El arte y la cultura han existido siempre.
– Los artistas e intelectuales (solo de los menos dotados para el arte del trabajo autogestionado) se han muerto de hambre, y ahora se siguen muriendo de hambre. Y claro, antes y ahora, también los hay de los que no les va mal, y te pueden invitar una cena y unas cervezas.

En la antiguedad, el hombre que pintaba en las cavernas el dibujo de un bisonte siendo cazado, no era detenido por la Policía de la Mente, bajo los cargos de haber usado el mismo diseño de bisonte inventado por un colega de otra horda. Tampoco era atrapado si es que portaba un taparabos demasiado similar al que producía una prestigiosa tienda de ropa neandhertal. Es así, que los derechos de autor son posteriores al inicio de la vida humana, es decir que no son inherentes a ella, y que como bien dice el dicho, y como veremos más adelante, hecha la ley hecha la trampa. 

Lo que sí sucedió es que muchos artistas e intelectuales, en cierto período de la historia, comenzaron a vivir de mecenazgos, siendo casi adoptados por ricos o premiados constantemente por los gobiernos de turno. Es así que eran capaces de vivir de su “trabajo”. Cuestión bastante incómoda, si se trataba de un protopunk o simplemente de una persona que gustaba de andar suelta en lugar de ser más bien una especie de mascota amaestrada, prostituto de la cultura.

Es en 1450 es cuando la situación se complica hartísimo. Johann Gutenberg (¡Salve Gutenberg, patrono de la guerrilla de las letras), inventó la imprenta. O más bien, la plaga. Y es que los libros comenzaron a ser producidos en masa, y las imprentas parecieron florecer cual especie desbocada de la amazónía, una detrás de otra en distintas partes del globo. Como diría el coronel Kurtz, ahora de boca de los “guardianes” del saber: “…El horror”

La información comenzó a desentralizarse. Los libros, que hasta hace poco eran duplicados a mano por los amanuenses (lo cual impedía que el ritmo de reproducción superase las demandas de la gente de a pié), vieron un cambio en su futuro. Gutenberg, reemplazó todo un sistema de reproducción por otro, más efectivo y más fiel (pues, no estaba sujeto a variaciones de ejemplar a ejemplar ocasionada por el defecto o la malicia de los habitualmente cucufatos y frígidos amanuenses).

Existe una anécdota que ejemplifica lo extraño que resultó la reproducción masiva de libros por medio de la imprenta. Se dice que un capitalista de nombre Jhon Fust, emprendió un viaje a París con varios ejemplares de la Biblia impresos por su amigo Gutenberg. Para ese entonces, el negocio podía resultar redondo, gracias a que París se preciaba de ser la capital de la cultura. No obstante las personas nunca antes habían visto a una persona poseer tantos ejemplares de la Biblia (libro, además, bastante voluminoso), y creyendo que esto solo podía ser obra del demonio, no demoraron en plantarle encima la inquisisión, que lo condenó a ser quemado vivo, por lo que el pobre Fust tuvo que rápidamente huir por su vida.

Más allá de los chistorretes, la extrañeza de las impresiones en masa también generó serias disputas en el ámbito legal. El monopolio debía de mantenerse, eso le quedó más que claro a los reyes y grandes comerciantes ¿pero, qué hacer al respecto?. Los Policías de la Mente comenzaron entonces a otorgar ciertos privilegios a algunas imprentas, mediante los cuáles solo ellas podían llevar a cabo el oficio de la impresión, o poseían el derecho de ciertos ejemplares. No obstante y a pesar de estas improvisadas medidas ¿ya no era demasiado tarde para impedir la proliferación de imprentas “clandestinas”, y la distribución hermosamente histérica de los libros?

El Estatuto de Anne, se convirtió así, en la primera ley de derechos de autor. Elaborada en 1710 como un acto total de desesperación para controlar a los piratas. Estipuló una duración determinada del copyright, lo cual permitía – aguantar la risa -: “aportar” a los avances técnicos y “premiar” la “creatividad artística”. Por otro lado, es importante resaltar que en Francia, primó el “derecho natural” que los autores tenían sobre sus obras, considerando que tales eran de ellos y solo ellos podían decidir en su destino. Un punto que estaría más que nada vinculado a tratar de favorecer a los creadores (pero no al público, ¡eso nunca!)

El convenio de Berna (1986), se encargó de sentar los derechos de autor a nivel internacional. Haciendo que se respete el tiempo de los derechos de cada producción intelectual, y que exista además un respeto hacia los derechos morales de los autores, es decir, que nadie pueda ser capaz de alterar, o plagiar sus obras. Como un dato curioso: EEUU se negó en un inicio se negó a participar del convenio de Berna, pues sabía que mientras sus ciudadanos consumieran más libros, se convertiría más rápido en una potencia. Tendria que pasar el tiempo, para que una vez concretado el sueño de superimperio, desplegara un arsenal de tácticas para endurecer las leyes de derecho de autor.

El copyright moderno: El derecho de autor moderno es un completo pase de vueltas. Diseñado no para ayudar a los artistas e intelectuales – que dicho sea de paso no son inválidos como para recibir asistencia social – sino más bien, para que algunos chanchitos y chanchitas se enriquezcan a costa suya, y además para restringir el acceso a la información más “selecta” a solo una élite (lxs herederxs de lxs chanchitxs). La regla, o Gran Mandamiento entregado en la cima de Babilonia, es simple: “Si intentas informarte sin pagarnos antes tu cuota (recordemos el modus operandi de los carteles del narcotráfico), te destapamos la tapa de los sesos de un balazo”.

¡Y con ustedes, el stand up comedy de la indecencia informática!:

No se está permitido, si se trata de libros: Fotocopiar o reproducir un texto, y venderlo o distribuirlo a tus amigxs. Si lo haces, ya sabes, la Policía de la Mente te lanzará a los perros. Es un crimen además, escanear un libro y subirlo a la red, para alimentar de contenido el mundo virtual y a sus usuarios. Si lo haces, es que eres un pirata informático, que necesita de terapia intensiva en el psicoanalista, una sesión de trabajo forzado, o unas noches o años tras los barrotes. La única manera de consumir libros, es comprándoselos a las editoriales que tienen el derecho del autor, que no es otra cosa, que ser cómplices de un robo editorial; la legal-delincuencia.

No se está permitido, si se trata de música: Quemar un disco para vender o regalar a tu novio/novia – Ya sabes, la poli te atrapa en tu aniversario, te rompe el brazo, y te decomisa el compilado de camciones de amor. Caes en prisión si grabas un concierto por el que pagaste un riñón, y vendes el material o lo distribuyes vía internet. Los conciertos son experiencias únicas, vividas en rebaño, pero experiencias únicas… No destruyas los momentos especiales de la humanidad. No se está permitido utilizar música en tus aquelarres satánicos, o en tu tienda autogestionada, o en un evento homenaje a una banda que te agrade; primero debes de pedir permiso a las disqueras o a quien gestione los derechos de tales piezas.

No se está permitido, si se trata de películas: Ir al cine, filmar la película y filtrarla en el mercadeo subterráneo. Que los únicos que pueden especular con los productos culturales son los criminales con carnet de Disney, Warner, Universal, etcétera – que la vida debe tener cierto orden, muchachitx, o cómo crees. No puedes, ¡que te he dicho que no, imbécil!, descargar o ver online un estreno desde tu laptop; eso está mal, y el FBI tiene total derecho de ingresar a tu vivienda y ahorcarte con un hilo de nylon. Olvídate de pasar la noche viendo una de terror, o si eres un cultureta, alguna francesa, con alguien especial – que el castigo por ello es ¡prisión! hasta que te olvides lo que era vivir, y pobre de que te quejes, que esto te pasa por ser un(a) románticx sin causa.

No se está permitido, si se trata de videojuegos: Jugar sin pagar. Nadie puede jugar sin pagar. ¿No estabas enterado? Ve y difunde la advertencia.

No se está permitido, si se tata de programas informáticos: Crackear los sistemas operativos de código cerrado como Windows. Aunque, curiosamente, casi todxs tengamos el Windows pirata instalado, al igual que algún antivirus para mantener a raya las enfermedades venéreas que contrae el sistema de Bill Gates cual prostituto decuidado. No se permite descargar programas para tu PC desde páginas de dudosa reputación, que hasta para escribir, debes de pagar a empresas. Es que la PC es una chatarra, si no desembolsas antes, ahora y después, una suma digna de su correcto funcionamiento.

Y así… el stand up finaliza. Los chanchitos monopolizadores de la información se despiden, y el público aplaude. Esto es todo amigos. Las luces se apagan. Sales del teatro. Regresas a tu casa y cuentas algunos de los chistes a tus padres. No estás feliz, pero al menos te sientes libre de hablar sobre la mierda. Escuchas entonces las sirenas. Los Hail Hitler, Hail Rockefeller, y Hail Stalin. Y lo sabes, sabes que ahora también debes de pagar por el derecho de abrir la boca.

2. Estudia a tus aliados: La Jauría Pirata.

Que se sepa de una vez por todas, yo no quiero civilizarme”, proclamó el poeta boxeador, sobrino del lúcido de Oscar Wilde, Arthur Cravan. Inspirado quizá, en el apetito libertario de cierta clase de piratas, mezclas de Simbad el marino, su ética solidaria, y su consumo adictivo de adrenalina; y de los susurros de una generación de hermosos hackers anarquistas que intentarían muchos años después, difundir el conocimiento a todo el mundo. “Pirata”, para el poder establecido, es un adjetivo peyorativo dirigido a todxs aquellxs que en su práctica cotidiana combaten o dinamitan los monopolios de la información, proclamando el evangelio de: La Cultura Libre. Una utopía, que precisamente porque es pensable, es también perfectamente realizable.

Si bien es cierto los piratas de los siete mares, de los que surge este “insulto” actual, eran criminales despiadados… podríamos jugar con la historia y los conceptos. Así, como señala bien el filósofo anti-académico Hakim Bey y como señala en sus memorias el médico y rata de mar Exquemelin; los piratas también eran personas que se oponían al Estado, y robaban a los que robaban a los pueblos. Nada mal, dirán. Pues habría que agregar que poseían seguro médico, practicaban la democracia directa, no tenían jerarquías, ni hacían distinciones entre colores de piel o sexos o tendencias sexuales. Estas actitudes pueden ser observadas como ideales, dentro de una sociedad sana. Y en este sentido, son actitudes que podríamos intentar revivir.

Y si se lo que se trata es de rescatar los aspectos positivos de los piratas de antaño, entonces habríamos de prestar atención en sus tácticas de guerrilla, de urto, de infiltración, y de invisibilidad (revisar a riesgo personal, el concepto de TAZ o Zona Temporalmente Autónoma, de Bey). El métido de los piratas puede ser aplicado hoy, en nuestra lucha en contra de la Babilonia de la información. Hakim Bey, nuevamente, arguye que es necesario crear una nueva red de información, que recorra todo el planeta, sea desconocida para el poder, y que además sea utilizada para consumir y hacer nuestra mucho material (en nuestro caso, cultural, informático, artístico, intelectual, político):

Los piratas y corsarios del siglo 18 crearon una “red de información” que envolvía el globo: primitiva y dedidcada primordialmente a los negocios prohibidos, la red funcionaba admirablemente. Repartidas por ella había islas, remotods escondites donde los barcos podían ser aprovisionados, y cargados con los frutos del pillaje para satisfacer toda clase de lujos y necesidades. Algunas de estas islas mantenian “comunidades intencionales”, completas mini-sociedades que vivían conscientemente fuera de la ley y mostraban determinación a mantenerse así, aunque fuera sólo por una corta – pero alegre existencia”.

No son necesarias muchas luces para, luego de paladear la cita, comprender que los herederos de tales argucias sean los piratas informáticos, la contracultura, y los artistas disidentes. La red de información clandestina puede vivir en la actualidad en la Internet, pero se extiende más allá de ella, a la vida real, a las calles, al piratea y difunde de las ferias punks, o a los proyectos de escuelas y bibliotecas libres.

En un inicio los piratas informáticos habían pensado ya en esta maravillosa red. Los protohackers eran jóvenes nerds del MIT en EEUU. Creando sistemas para que las personas se comuniquen entre sí, y liberando proyectos en los que todas las personas podían meter mano. A decir verdad, los sistemas operativos, que son los que mantienen con vida a las computadoras, eran en principio de código abierto, es decir que permitían que el usuario lso modificase, estaban pensados para ser gratuitos, y no eran capaces de infectarse de virus. Es con Bill Gates que se lleva a cabo la traición de la utopía, y Windows se coloca como el único sistema operativo, además de código cerrado, donde el usuario no puede intervenir, solo pagar y pagar y pagar.

Con esto enunciado, podríamos apreciar que las primeras infiltraciones, hackings, los elaboran jovenes disidentes de esta apropiación inmoral del sistema informático. Ejemplos curiosos de Cpitán Crunch, hakeando una empresa telefónica con solo el sonido de un silbato de cereal. O ahora mismo Anonymous y Assange, colocando eh jake a muchos gobiernos corruptos (como todo gobierno autoritario y memocrático). Todos estos actos, ¿en nombre de qué? De la libertad humana, y el derecho a ser curioso. Como diría “The Mentor”, el primer hacker en ser preso: “Sí, soy un criminal. Mi crimen es la curiosidad. Mi crimen es el juzgar a las personas por lo que dicen y piensan, no por como se ven. Mi crimen es ser mucho más inteligente que ustedes, algo por lo cual jamás podrán perdonarme. Soy un hacker, y este es mi manifiesto. Pueden detener a este individuo, pero no podrán detenernos a todos… después de todo, todos somos iguales”. O, traer a colación las palabras de la hacker Barbara Thoens en una entrevista de 1999: “Hackear es político porque significa descubrir lo que ocultan los sistemas, software y programas que sus creadores no quieren que conozcamos, el conocimiento está íntimamente relacionado con el poder la información escondida puede ser muy peligrosa”.

¿Y por qué utilizar tanto espacio para abordar las preocupaciones y acciones de los hakers? Pues la respuesta es sencilla: Porque gran parte de ellos han sido los encargados, junto a otras almas lúcidas, de proponer nuevos caminos que combatan los derechos de autor, planteados como reglas abusivas contra la cultura libre. Revisemos algunas de las propuestas más interesantes. Y sí, propuestas que ya se están practicando más allá del discurso:

El Software Libre: ¿Les suena el nombre de Richard Stallman? Si es así, son personas realmente guays. Y si no, están a punto de serlo. Stallman es un programador informático que, junto a amigos y amigas de tendencia libertaria, fundan el proyecto se software libre, que no es otra cosa que, el intento por crear y difundir softwares bajo propiedad colectiva. No existen personas privatizando el uso de los programas o sistemas, y todo está hermosamente dispuesto para el uso y modificación de los usuarios. Se asocia este golpe a la Babilonia de la Información, con la aparición de sistemas operativos de código abierto como Linux (principal enemigo de Windows), un sistema que permite que los usuarios descarguen su matriz gratuitamente, y que colaboren a perfeccionar el entramado. Vamos, que dan ganas de seguir luchando por una red libre.

PD: El software Libre tiene himno. Quizá puedan pescar el vídeo del mismo Stallman cantándolo. Navegen un poco si les anima.

El Copyleft: Planteado como el opuesto al Coyright. Left, que es izquierda, se opone a right que es derecho, pero se puede asociar con la “derecha”, más cruda y capitalista (creadora precisamente del copyright). Un juego del lenguaje que desde ya, inspira. Lo que busca este modo de licencia, es que las obras escapen de la posibilidad de ser raptadas por los derechos de autor tradicionales. Y básicamente, lo que estipula es que los contenidos son practicamente donados a los usuarios, y son ellos los que disponen a gusto y paciencia de él. No hay límites. O como diría el viejo de la montaña Hassan I Sabah: “Nada es verdad, Todo está permitido”.

El Creative Commons: Es el hijo del copyleft. Técnicamente alberga todos los buenos deseos de su padre, pero se diferencia de él por un pequeño detalle: Esta licencia, permite que los autores decidan hasta cuánto puede involucrarse o relacionarse el usuario con su obra. Es decir, que una obra bajo esta licencia pantea el “hasta donde llegas, muchachx”.

DIY / Piratea y Difunde: Y llegamos, a la actitud del pirateo y democratización de la información que sobrepasa en gran medida el mundo meramente virtual, y legal. “Que los chanchitos y chanchitas no te den ordenes, muchachx”.

El DIY, es el conocido “Hágalo usted mismo”, adoptado como una filosofía por los punks y anarquistas de todos los tiempos. Permite que las personas no sean meros consumidores de información sino que ellos mismos produzcan sus contenidos. ¿Algo así como una dinámica que defeca sobre el cadáver del capitalismo? Sí, podría ser. La actitud DIY es responsable de que se cree música artesanal, se de rienda suelta al collague utilizando otras obras, y se independice la producción artística de los convenios con grandes editoriales, disqueras o instituciones calamitosas. Y no solo se trata de productos como libros o discos; con el DIY también nos referimos a la creación de centros culturales, talleres, escuelas populares, movidas de seguridad ciudadana, y un largo etcétera etcétera.

El Piratea y Difunde, es también otra actitud pro-utopía ahora. Se trata de la promoción del acto de piratear libros, textos, conferencias, y demás; con el fin de difundir ideas. Estas ideas son de diversa índole, pero bastaría con decir que pueden ser o intelectuales, o artísticas. Y que subyace a su práctica, el crecimiento de un ideal matriz: La información no tiene dueño; comparte y no seas un tacaño del mal.

3. CONCLUSIONES

Nunca nos ha gustado eleborar conclusiones. ¿Han notado que me expreso en tercera persona? Eso es porque no estamos solos, los brujos de la revuelta están ahí fuera, y quieren jugar con nosotros. Pero regresemos a por qué no son propicias las conclusiones. Veamos pues, si el texto queda claro, entonces ¿para qué repetir las ideas?. Y, ¿la conclusiones no son personales?. El texto sería más rico si cada quien extrajera de él sus propios puntos de vista. No soy un académico o un dictador de las ideas; soy un ser humano coN el cerebro aún en movimiento.

Pero eso sí. Si alguien quiere apresarles o cobrarles por un poco de información. Ya saben, ¡Bájense los pantalones y enséñenle el trasero”.

Jose Natsuhara, vulgar, pero tan vulgar como tu novia.

 

La poesía es una encapuchada calentona: Estudio tierno y apto para fiestas infantiles sobre las características de la poesía en la revuelta social.

Material extraído traviesamente del Colectivo Contracultural Forográfico “MALDEOJO”

Antes de empezar, quiero dar una nota de advertencia. Siempre, hay que desconfiar de las personas que vienen a ciertos eventos o conversatorios a “enseñarnos” sobre poesía, con sus poemarios papel marfil editados bajo el brazo, sus bufandas marca ACME, y sus chistes ególatras en los que se burlan dis que de lo pavo que puede llegar a ser el público (porque ellos son unos genios, porsupuesto). Desconfíen de esas lacras. Es más, vayan caleta a la cocina, y hiervan agua. Y cuando estos expertos en poesía comiencen de nuevo a hablar de París y de sus anécdotas con otros escritores igual de pedantes, e incompetentes; todos juntos, solidariamente, cogidos de las manos: láncenle la olla de agua hirviendo en la puta cara. ¡Eso! es poesía.

Ya que he empezado con esta advertencia, les pido igual que confíen en mí. No porque tenga alguna idea sobre la poesía; sino más bien porque me da lo mismo ser poeta o no. Y si algún día gano un Copé; ya saben que pueden asesinarme, o al menos quemarme con agua hirviendo.

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